Paseos - Historia paso a paso
Comenzamos por la casa de Lorenzo, uno de los hijos de Francisco Piria, (Av. de Mayo entre Av. Piria y Uruguay, la que asciende al cerro San Antonio) donde se puede visitar el museo de Arte de Piriápolis MAPI (abierto en verano).
El Hotel Colón fue construido para su hijo menor Arturo, y se puede visitar
durante todo el año. Allí hay una exposición permanente de pintura, donde resaltan las mayólicas y la estufa a leña de granito negro, extraído de las canteras del Cerro Pan de Azúcar.
Una caminata por la señorial rambla nos muestra las pilastras que la adornan,
verdaderos compendios de simbología. Llegando al Paseo de la Pasiva, podemos observar los primeros baños públicos del Uruguay y uno de los tesoros de la ciudad: la Colonia de vacaciones Dr. Emilio Oribe, donde funcionó el Hotel Piriápolis (inaugurado en 1905) y administrado por el propio Piria.
Saliendo de la Colonia por la calle Armenia, a pocos pasos está el Museo ferroviario, el cual también cuenta con visita guiada.
Cruzando la Rambla, encontramos la entrada al Argentino Hotel, el más suntuoso en América del Sur en 1930, año de su inauguración. Basta decir que todo su equipamiento fue calculado hasta el año 2000, teniendo en cuenta
roturas y robos. Se puede coordinar una visita guiada.
Saliendo del Argentino Hotel, a la derecha se encuentra el Pabellón de las Rosas; este edificio oficiaba de caballeriza de la Cabaña Anaya. Franciso Piria la adquirió en Montevideo para biógrafo y para servir los almuerzos que incluía en los paquetes de promoción, cuando traía a la gente de la capital para conocer “el balneario del porvenir”. Actualmente en proceso de remodelación, se cree que su estructura fue proyectada en la escuela Eiffel de París.
Por la calle que pasa por la puerta del Pabellón (Zabala), caminando una cuadra se llega al restaurante Cantares, donde funcionó la primera Casa de Correos de la ciudad.
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